martes, 12 de febrero de 2013

¿Es buena la sauna?

¿Puede ser malo algo que te deja tan relajado? Depende del momento en que la utilices. La sauna puede pasar de ser un medio de recuperación excelente a ser tan peligroso como capaz de producir un síncope e incluso la muerte. 
La sauna tiene el objetivo de hacernos sudar y permite expulsar toxinas a través de ese gran órgano que es la piel. Al tiempo, el calor es un vasodilatador y deja a nuestros músculos relajados. 

Foto: Canalmujer.com


Hasta aquí la parte positiva. El problema aparece cuando utilizamos la sauna en el momento menos adecuado y sobre todo, cuando nos excedemos en el tiempo de uso. Si la sauna provoca una expulsión masiva de agua, el peor momento para meterse en ella es justo cuando nos encontramos deshidratados, justo al final de los entrenamientos. Puedes pensar que no estás tan deshidratado, que no has sudado tanto, incluso que has respuesto líquidos durante tu sesión, pero lo cierto es que existe una deshidratación celular profunda que no se repone tan fácilmente. Justo después del entrenamiento, deberíamos inmediatamente reponer líquidos y enfriar nuestros músculos, podríamos decir que la sauna produce lo contrario ¿y tú?

Nuestro cuerpo es un 70% de agua aproximadamente.


Lo cierto es que los efectos positivos y beneficiosos de una sauna se producen cunado nos encontramos descansados, por ejemplo en un día de descanso o de recuperación y activa, pero no justo la jornada que hemos entrenado duro y nos hemos esforzado al máximo. La sauna nos producirá una deshidratación más acentuada y elevará nuestra temperatura corporal, ésta combinación lo único que provocará será un retraso en los procesos de recuperación. Peor aun es la situación en personas que no tienen un buen nivel de de forma y después de su sesión de cardio se toman una larga sauna aguantando todo lo posible con el afán de sudar al máximo, a ver si al salir pesan ya uno o dos kilos menos. Ésta situación reúne todas las condiciones para que aparezca un golpe de calor, mareos, desorientación, desmayo y, en algún caso que ya se ha producido, la muerte.

Como consejo, toma la sauna en ocasiones puntuales y no de forma sistemática. Elige un día para favorecer la recuperación: una sesión suave de cardio, unos estiramientos y para finalizar, una sauna, son la combinación perfecta.
Respeta los tiempos en su administración, lo ideal son unos 5 minutos, una ducha de agua fresca y otros 5 minutos, nada más.


Fuente: Sportlife, nº 148

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